Begona Zamacona Begona Zamacona

KINTSUGI EN LA PIEL

Kintsugi en la piel, voz Begoña Zamacona https://begonazamacona.com/

VOZ DE LA BELLEZA EN LO ROTO (KINTSUGI)

Con el magnífico soporte poético de Javier Funchal: “Me dijeron que encontraría trozos sueltos de alma en el viejo barrio de la Almería Que con ellos podría recomponerme el alma Incluso Llegaron a asegurarme que alguno había por ahí que ya recompuso la suya entera a fuerza de buscar y rebuscar y encontrar todos los trozos que le devolvieran su propia naturaleza almada Pero qué sucede cuando se nos rompe el alma Si es que el alma se rompiera El caso es que dirigí mis pasos hacia ese lugar con la inefable esperanza de hallar consuelo De reconstruir mi alma Pareciera que al rompernos nosotros por dentro es como si la misma alma se rompiera Al menos Eso creo yo El barrio de la Almería parecía más bien un lugar de cuento Callejuelas estrechas y sinuosas componían un espacio que más que dar confianza y sosiego Daba miedo O Más bien Respeto Una vez inmerso en el laberíntico trayecto Es cierto Había trozos de almas Elementos sueltos que ya debieron pertenecer a otros muertos O a otros vivos Que en esto nunca nos vamos a poner de acuerdo Pero Y qué ocurre con esos muertos Pregunto Serán muertos sin alma O serán muertos cojos Mancos Tuertos Qué tipo de muerto se puede ser estando parcialmente desalmado Desasistido Serán muertos desamados Pregunto Acaso no están los muertos enteros en su destino final y eterno Encontré enseguida las piezas que buscaba Resultó que eran las mías Así que pronto encajaron Pronto mi alma volvió a la alegría Desaparecieron los densos nubarrones que no permitían a la luz del sol filtrarse hasta poder tostar de nuevo aquella piel entonces blanquecina La mar volvió a su arrullo natural y marino Volvió a servir a mis pies toda su salina cristalería Las dunas volvieron a ser dunas Y las playas Playas Y no entelequias Nada de brumas oscuras Sobre todo Volvió ella La muerta Volvió a la vida A mí A mi vida A mis poemas dispersos A mis labios extraños A estas manos que Ahora Cuando las miro No me parecen aquellas manos Me trajo su mirada infinita Sus largos versos tibios Me trajo su cuerpo Su verbo intacto Su largo cabello de fuego en llamaradas abiertas Aquellos besos mismos que un día coronaron mi cabeza y la convirtieron en universo nuevo Y ya no se marchó Lejos de irse Quedó a mi lado Agavillando versos”

JAVIER FUNCHAL

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